martes, 13 de enero de 2015


DUEÑOS

El sueño nació en una guardia de hospital y se concretó con Alma de Acero


El primer puesto del Clásico Botafogo (L, 2000 metros) permitió conocer una de las tantas maravillosas historias que tiene la hípica. Son tres los propietarios del fondista; dos de ellos trabajan como médicos en Saladillo y empezaron a diseñar la idea de ser propietarios durante los ratos libres que le daba la exigente labor en la salud.

Nicolás Alcalde

Es tan maravilloso e increíble el mundo del turf que el anhelo de ser dueño de un caballo puede surgir en cualquier momento y lugar. El caso de los titulares de Alma de Acero así lo certifica, ya que entre urgencias, bisturí, radiografías, pacientes y medicamentos de un hospital nació el interés de adquirir un Sangre Pura de Carrera y ahora disfrutan las mieles del éxito.

Martín Carrera y Darío Larregina comparten muchas horas juntos ya que son médicos en Saladillo y sumaron a la sociedad a Mateo Romano, cuya esposa también forma parte del plantel de profesionales del nosocomio. “Todo empezó en una charla informal y a medida que pasaba el tiempo, el entusiasmo de tener un caballo iba creciendo. Es una sensación única la de ganar un clásico en San Isidro”, cuenta Carreras que todavía la seguía la lógica emoción por ese final vibrante ante Ordak Dan.

“Ya haber corrido y alcanzar la victoria en la misma jornada del Pellegrini significaba algo especial para nosotros”, agrega Larregina, mientras que Romano agrega que “Ya cuando nos decidimos, la compra se hizo por intermedio de internet y elegimos como entrenador a Agustín Pavlovsky”.

Los propietarios Dario Larregina, Mateo Romano y Martín Carrera,
ya con la victoria de Alma de Acero en el activo. (Diego Trubba-PH)

Con esta conquista, Alma de Acero ya suma siete impactos sobre veintiún salidas a las pistas y la particularidad que las tres últimas conquistas las alcanzó en forma consecutiva en los dos kilómetros de San Isidro. “Charlar de turf era una forma de despejarnos sobre la rutina que sucede en un hospital”, dice Carreras. La llegada de Alma de Acero permitió vivir sensaciones que ninguno de ellos antes había experimentado. Pero no están solos, sino que en cada presentación del hijo de Versallesco, un nutrido grupo de allegados viajan en grupo y se hacen presente en el mismo hipódromo.

Algo similar sucede con Pura Magia, una yegua oriunda de La Pampa que cuenta con hinchada propia en cada una de sus presentaciones. La localidad bonaerense de Saladillo tiene tradición en lo referido a caballos y ahora sumó el nombre de un embajador como Alma de Acero, que le devolvió la confianza depositada de estos tres hombres que lo están disfrutando al máximo, cuando todo había empezado en una simple charla en un momento de esparcimiento dentro del ámbito laboral. En el turf nada es imposible y ellos dan testimonio de eso mismo.

www.purahipica.com
By De Turfe Um Pouco

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