terça-feira, 12 de janeiro de 2016


Invasor en Haras Cuatro Piedras

El Campeón que todos quieren ver

 

Sábado, Enero 9, 2016 Por Gustavo Gonzalez

Fotos Cortesía Juan Ignacio Bozzello

Siempre es un placer observar a un padrillo, una sensación difícil de explicar para un apasionado de los caballos a alguien que no lo es y para quien todos son iguales. Pero no hace falta ir a ese extremo cuando se tiene enfrente a Invasor, en el haras Cuatro Piedras, cerca de Montevideo. Un semental con todo el nervio y la fuerza propia del que está fuera de temporada de servicios. Un individuo distinto al que tantas veces uno tuvo la suerte de mirar de cerca en Kentucky, en los campos de Shadwell, su propietario en la pista y en la reproducción, que lo cedió por tres años al país en el que el hijo de Candy Stripes comenzó su historia.

Invasor es otro caballo en Cuatro Piedras. Casi otro físico, además de las diferencias “anímicas”. En Estados Unidos, donde fue elegido Caballo del Año de 2006, es lógico que fuera exhibido a los fanáticos que asistían a la estación de montas de uno de los jeques de Dubai cerca de Lexington para admirar al campeón. Una legión que superó -no es difícil deducirlo- a los propietarios que acudieron a inspeccionarlo tentados por ofrecerles sus yeguas madre. Un equino es un equino en esos establecimientos, el personal no se esmera en trabajos de coiffeur para presentarlo. Sí, los boxes son lujosos -en especial en Shadwell- y el campo impecable, claro.

Tal vez por eso el Invasor que aparecía para ser mostrado era un caballo para nada vistoso, más bien aburrido, con la cabeza gacha, quizá cansado, al que el groom estimulaba con la rienda (y la cadena) para las fotos. Y esto ocurría tanto en tiempos de servicios como entre julio y febrero, que es este mismo lapso sin actividad reproductiva en el hemisferio Sur. De más está decir que las procesiones de dueños de yeguas fueron mermando al compás de un suceso que no se dio con sus hijos en las pistas, tras recibir un apoyo que no se condijo con sus antecedentes y con ese pedigree argentino que no es de los que más atraen en Norteamérica.

Juan Milat es el gerente de Cuatro Piedras, un haras joven, propiedad del matrimonio de Pablo Salomone y Claudia Rosas. El ejecutivo pone de relieve “el trabajo del personal”, cuando se elogia el estado del padrillo, que sirvió unas 50 yeguas en la temporada del regreso, allí. “De todas formas había llegado muy bien desde Shadwell”, agrega. Su establo, en el arbolado haras ubicado a 30 km de Montevideo, es compartido por Awzaan (Alhaarth (Unfuwain) y Nufoos, por Zafonic), también proveniente de Shadwell, ganador de Grupo 1 y 2 en Europa. En la víspera de la fiesta del Ramírez, en Maroñas, son presentadas además yeguas con sus crías, entre ellas la argentina Highlights (Easing Along y Coy Sister por Parochial), con su producto 2015, Kabul, por Awzaan.

La imagen de Invasor, como nunca se lo vio fuera de las pistas, parado de manos, a los tarascones, curioso, mirando para todos lados, atento al grupo que llegó para admirarlo, es en Uruguay un padrillo de pura sangre, un fiel representante de la raza en la que alguna vez fue su mejor representante. De carne y hueso, más lejos del bronce pero siempre cerca del corazón rioplatense.

Gustavo González
Caballos del Mundo

By: Constanza Pulgar - De Turf Un Poco




 

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