quinta-feira, 2 de junho de 2016





Zarkar, "una obra de arte genética" que cumple el sueño de Heritage Stud

Será el primer padrillo de la cabaña de Diego Franceschini, que el año pasado disfrutó de Sassagoula Springs en las pistas y ahora apuesta por un semental joven al que buscó en Europa; es hijo de Galileo y Zarkava, una campeona que terminó de introducirlo al mundo del turf


 
Zarkar, de la cuna del Aga Khan a Buenos Aires. 
La pasión y la esperanza son el principal motor de un criador de caballos de carrera. Se palpa en las sensaciones que transmite Diego Franceschini, rodeado de campos verdes y delante de Zarkar, su nueva apuesta, una grande. Un padrillo europeo, del riñón de una celebridad como el Aga Khan, estará comenzando su camino en la reproducción en la Argentina en el segundo semestre, y al joven le sobran motivos para entusiasmarse.

El año pasado, Franceschini disfrutó en las pistas de Sassagoula Springs, la potranca más ganadora de la temporada y una de las dos mejores velocistas. El sueño es volver a verla en el alto rendimiento, como sucedió antes de la fisura de una caña en enero. La vuelta parece cercana. Es un desafío. Una incógnita que precede al futuro que sí conoce: al final de su campaña de pistas será servida por Zarkar, "una obra de arte genética", como denomina Diego al flamante semental de Heritage Stud, nacido hace 4 años en Francia.

"Haberlo traído significa buscar una variante a tener que estar pensando opciones para mis yeguas. Ya me pasó de esperar por alguno que no vino al país y quedar colgado", explica. "La idea no era comercializarlo, sino traerlo para las madres que tenemos y las que compremos, pero cuando se conoció que estaba acá aparecieron propuestas", agrega. Zarkar seguirá alojado en La Numancia y hasta allí llegarán 24 yeguas de Don Arcángel, la cabaña de Pablo Maggio.

El caballo es un caso especial. Nunca salió a la venta ni corrió, pese a que había sido reservado por el Aga Khan. "Si hubiera ido a remate alguna vez hubiese sido precio récord", suelta, convincente, Diego. Era como si un club argentino quisiera contratar a un futbolista europeo y no pudiera hacerlo aunque tuviera la plata. Hijo de Galileo, considerado uno de los mejores padrillos del mundo, y Zarkava, una campeona que ganó las siete carreras que corrió entre 2007 y 2008, incluido el Arco de Triunfo, Zarkar fue retirado del entrenamiento en noviembre, tras un problema en una de sus manos. Y allí surgió la oportunidad. Algo a priori inalcanzable pasaba a ser tangible.
Zarkar no corrió y tiene 4 años. 
"Me gusta mucho el turf europeo y Zarkava es una yegua que me marcó en su momento. Tiene 100% pedigree del Aga Khan y es parte de la yegua fundadora de la historia del haras. Es como una piedra preciosa, un símbolo. La consideran la mejor yegua de la historia de la cabaña. Ya en una ocasión quisimos comprar una cría y se fue muy arriba el precio en la subasta; se la llevaron unos australianos", recuerda. Utiliza el plural por momentos, porque involucra en la travesía a Osvaldo, su padre, el que le transmitió la pasión por los caballos, y a Pherhaps Bloodstock, el agente que lo acercó al nuevo tesoro a través de fotos y videos.

"Se estuvo a punto de caer la operación por trabas en las importaciones, pero con el cambio de gobierno eso se agilizó. Estuvo 5 meses en un box hasta que llegó en febrero. Ahora recuperó musculatura y está hecho un tanquecito", asegura, mientras acaricia al corcel, manso, todavía en camino a tomar forma de padrillo también en lo físico. "De palabra, quedamos que si llega a ser exitoso y puede hacer shuttle [temporada de servicios en dos hemisferios] tienen la prioridad", confiesa. Ahora ya es público el dato. Le da más fuerza al compromiso.

Es un sueño cristalizado. De pronto, Diego tiene su primer padrillo. Impensado de chico, cuando acompañaba a su padre a las agencias que transmiten las carreras en vivo, e insospechado cuando tomó la posta del stud hace 4 años, cuando Osvaldo enfermó. "Al ir viendo y conociendo este mundo te va gustando más y te involucrás más. Se fue agrandando el stud, pudimos criar con la primera yegua clásica que tuvo el viejo [Strike Willow, abuela de Sassagoula Springs] y ahora apareció esta posibilidad", describe. La emoción y las expectativas le ponen el marco a Zarkar, la obra de arte que abraza y observa.

Sassagoula Springs le generó las mayores alegrías a Diego Franceschini, siempre junto a su padre Osvaldo (en sillas de ruedas).  Foto: Archivo  
 
Por Carlos Delfino | canchallena.com 

By: Constanza Pulgar - De Turf Un Poco

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